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Las ciudades en la salida de la crisis

No debemos dejar pasar esta oportunidad para hacer frente a las importantes reformas que están en la agenda. Convertir este ciclo expansivo de la economía en un momento de transformación estructural se ha convertido en una prioridad para las administraciones públicas y el sector privado. Si volvemos a repetir un ciclo basado en el consumo y en el sobreendeudamiento, no sólo no corregiremos los importantes desequilibrios que todavía perviven en nuestra economía, sino que además acumularemos nuevas debilidades.

La clave de nuestro futuro económico es el incremento de la productividad. Realizar reformas en períodos de expansión requiere de un importante liderazgo público, que se ha probado a sí mismo en el desarrollo de estos años de crisis que, afortunadamente, ahora comenzamos a dejar atrás. Pero los incrementos de productividad no sólo tienen que ver con las grandes políticas macroeconómicas, sino que deben generarse, casi con igual importancia, en la gestión estratégica de los aspectos microeconómicos y sectoriales.

Para ello, el liderazgo en las ciudades es clave. Las ciudades representan el 80% del PIB de la Unión Europea, el 75% de su población vive en ellas, y el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero se producen también en las ciudades.
Es un buen momento para replantearse la agenda a largo plazo de nuestras ciudades. Sean estas capitales de provincia o núcleos económicos, se encuentren como polo de referencia de un entorno o formen parte de conurbaciones, como redes, a fin de cuentas, de municipios preocupados por la calidad de vida y de trabajo de sus ciudadanos y ciudadanas.

Nuestra propuesta para las ciudades parte de pensarse a sí mismas como agentes en el proceso de transformación pendiente de nuestra economía. Desde una visión compartida de futuro, que sea capaz de anticiparse a los grandes retos económicos, sociales y ambientales, y que genere oportunidades para sus ciudadanos. Proponemos desde esta visión cinco ejes sobre los que actuar:
• La innovación, que debe ir más allá de determinados programas, para ser capaces de construir –en solitario, o mejor, en cooperación con otros municipios- auténticos ecosistemas donde las iniciativas públicas y privadas alimenten el espíritu emprendedor e innovador de la ciudadanía.
• La creatividad, fomentando y reteniendo el talento local, fortaleciendo el capital humano, permitiendo su expresión y su liberación, apoyando la diversidad ciudadana y al mestizaje.
• La sostenibilidad, comprometiendo a la ciudad con la transición hacia una economía baja en carbono, a través de la eficiencia energética en edificios y transporte, un adecuado tratamiento de residuos, fomentando una movilidad sostenible y un urbanismo compatible con la mitigación del cambio climático.
• La gobernanza participativa, partiendo de la idea de que una “ciudad inteligente” lo es cuando su gobierno y sus ciudadanos lo son y se comportan como tales, a través de un pacto ciudadano de participación, transparencia y apuesta por la calidad de vida compartida. Es a partir de esta visión que la instalación de una gestión “inteligente” de la ciudad (a través de redes y procesamiento de la información clave del municipio) dará su máxima rentabilidad.
• La inclusión social, la lucha contra el desempleo y contra la discriminación, eliminando barreras urbanísticas, arquitectónicas y sociales para una mayor cohesión social y la generación de oportunidades para todos y todas.

Es difícil abordar estos cinco ejes por separado: requieren de una estrategia conjunta pactada entre los poderes públicos, el sector privado y la ciudadanía, sobre la base de las mejores prácticas internacionales y con el ojo puesto en la sostenibilidad fiscal del esfuerzo inversor necesario. Los fondos estructurales y de inversión de la Unión Europea pueden servir como catalizador a este proceso, aunque existen otras opciones para lograr la financiación necesaria, tanto con recursos internos como externos.

Este año es un buen año para plantearse nuevas estrategias en nuestros municipios, aprovechemos la oportunidad.

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