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La desigualdad entre mujeres y hombres, un vergonzante fenómeno global que no se va de vacaciones

No, no estamos en marzo (mes en el que se celebra en día internacional de la mujer trabajadora), pero no por ello vamos a dejar de seguir denunciando el estado de desigualdad entre mujeres y hombres.

Recientemente ONU Mujeres manifestaba que en 2015 ni un solo país del mundo ha conseguido alcanzar una equidad y paridad de género real. Lamentablemente y a pesar de los grandes avances tecnológicos, científicos, etc., sigue siendo vergonzante saber que esta desigualdad es también tristemente un “fenómeno global”. La Directora Ejecutiva de este organismo, Phumzile Mlambo-Ngcuka, llamaba la atención sobre el progreso desigual alcanzado desde la histórica IV Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing celebrada ya hace 20 años y subrayaba la urgente necesidad de renovar los compromisos adquiridos en 1995.

Ciertamente se han conseguido logros. Por ejemplo, se observa un claro descenso de la mortalidad de las mujeres al dar a luz (ahora de un 45%, aunque la meta era del 75% para el presente año) o en cuanto al aumento del número de niñas que acceden a la educación: en los países en desarrollo el 90% de las niñas ya reciben enseñanza primaria, si bien en los países menos desarrollados solo el 51% de las mujeres sabe leer y escribir. También es cierto que hay más mujeres en el mercado laboral: hace 20 años, sólo el 40% de las mujeres tenía empleo remunerado y asalariado y hoy esa proporción ha aumentado 10 puntos porcentuales pero, a este ritmo, harían falta más de 80 años para lograr la paridad de género en el empleo y alcanzar la igualdad salarial. Más aún, todavía hay 140 millones de mujeres sin acceso a la planificación familiar moderna, cuando la meta para 2015 era la cobertura universal.

Pero probablemente el peor indicador de la desigualdad es el fenómeno de la violencia y terrorismo de género. Todos los días hay noticias de atrocidades extraordinarias a las que no debemos acostumbrarnos. Más o menos lejos de nuestras fronteras nos encontramos referencias a mutilación de genitales para seguir supuestas edificantes tradiciones, abusos laborales, secuestros y violaciones de niñas en masa, mafias que se ceban en las mujeres utilizándolas en la inmigración de pateras y en la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, asesinatos impunes de capos de la droga, instrumentalización de las mujeres en el entorno del horror yihadista… Todos ellos ejemplos de una tremenda cosificación de las mujeres como meros objetos al servicio del placer de los hombres.

Pero no hay que irse tan lejos. La manifestación más clara de la desigualdad a través de la violencia de género es especialmente evidente y cotidiana en nuestras ciudades y es una clara consecuencia de la perpetuación de la dominación masculina, que se retroalimenta día a día con padres y madres que reproducen los modelos heredados, con generaciones de adolescentes que siguen esos modelos, con famoseos populistas, con políticos trasnochados, etc.
Según los últimos datos del Boletín Estadístico de mayo de la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género en España ha habido 779 víctimas mortales desde que se tienen registros diferenciados (1 de enero de 2003) y ningún año ha habido menos de 50 muertes de mujeres a manos de su pareja o ex pareja. Desde 2007 hay constancia de 1.082.470 denuncias (más de un 5% de la población de españolas con más de 15 años), se han dictado 302.965 órdenes de protección y se han recibido 509.701 llamadas pertinentes al servicio telefónico 016 de Información y Asesoramiento Jurídico, lo que significa que un número enorme de mujeres viven amenazadas y aterrorizadas por sus parejas o ex parejas.

Son muchas otras las libertades y derechos vulnerados. Como decía la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, este próximo mes de septiembre (a la vuelta de vacaciones) las y los líderes del mundo, tienen una gran oportunidad, y también un gran desafío, cuando se reúnan en Nueva York en la Cumbre Especial sobre Desarrollo Sostenible y volver a comprometerse en favor de los derechos humanos, la paz y el desarrollo. De entre los 17 nuevos Objetivos que está diseñando Naciones Unidas el 5º está referido a “Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas”. Más allá de promesas y concreción de metas, el propósito debería ser una acción sustancial inmediata, enfocada de forma urgente e imperiosa a conseguir una igualdad plena.

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